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Categoría: UNA PROBLEMÁTICA DE HOY EN DÍA: EL FRACASO ESCOLAR

25 Noviembre 2007

¿Qué hacer con el fracaso escolar?

Noviembre 25 de 2007

¿Qué hacer ante el fracaso escolar? Expertos dicen que los castigos solo empeoran todo

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Foto: Jupiter
Las reacciones impulsivas acentúan el fracaso del niño.

En Colombia, al año reprueban sus estudios un promedio de 345.000 niños y jóvenes alumnos de primaria y bachillerato.

"Usted siempre ha sido un estudiante muy regular. Ya sabía que iba a perder el año".
Esa es la frase -de las muchas que le dijeron- que más recuerda Rafael Santiago Bueno, de 21 años, de aquel día de finales del 2001 en que tuvo que informarles a sus papás que había perdido noveno.
"Me la dijo mi papá y aunque no hubo castigos ni tanta cantaleta, nunca me olvido de esas palabras", dice Bueno, quien entonces tenía 15 años y era alumno del liceo Juan Ramón Jiménez de Bogotá.
Ese año había comenzado con el pie izquierdo. "Perdí prácticamente todas las materias en los primeros bimestres. Ya en el cuarto me fue mejor, pero no alcancé a recuperar el año, a pesar de que me pusieron una psicóloga", recuerda. Pero no lo logró, según él, porque creó mala fama entre los profesores y "sacarles esa idea de la cabeza es muy difícil".
La pérdida del año trajo incertidumbre a su casa por varias semanas. "Me daba pena mirarlos a la cara".
Una situación similar -probablemente más difícil- se vive por estos días en muchos hogares por cuenta del fin del período escolar en los colegios de calendario A.
"Perder el año tiene un impacto especial tanto en padres como en hijos. No es un evento que pueda pasar desapercibido para la familia", dice la psicóloga María Elena López, especializada en niños.
Vale la pena recordar que en el territorio nacional se encuentra vigente la polémica norma que desde el 2 de febrero del 2002 establece que ningún colegio puede hacer repetir el año a más del 5 por ciento de los estudiantes.
Pero con norma o sin ella, y por diversas razones, la realidad es que muchos estudiantes siguen reprobando y que las formas de reaccionar frente a este hecho son muy variadas.
"Atendí en consulta a un papá que decía que su futuro se había afectado a 20 años por la pérdida de un año escolar de uno de sus hijos", señala López, explicando que el hombre sumaba la parte económica a la frustración emocional que sentía y a la tristeza por los planes de universidad y futuro laboral que él consideraba truncados por el desliz de su primogénito.
Otros, sin embargo, lo toman con un poco más de calma, aunque en general la primera reacción ante el hecho es de rabia, frustración, tristeza e impotencia.
A los niños también los impacta y mucho, asegura la especialista. "Aunque a veces parezca que no, les afecta cantidades y en diversos aspectos que son importantes cuando se está en la niñez o adolescencia".
Explica que, por ejemplo, se puede ver mellada su autoestima (por sentirse menos inteligentes que otros) y los puede afectar el temor de no volver a estar con sus amigos (porque ellos pasan a otro año) o a un castigo de los padres (que depende de la relación que tienen con ellos) y la incertidumbre de cómo será el nuevo año, entre otros.
¿Qué hacer ante la pérdida?
Una vez enfrentados a la pérdida de un año, lo más importante es evaluar la situación. "Perder el año no tiene que ser una tragedia familiar, pero tampoco es un asunto que deba tomarse a la ligera", dice López.
Como primera medida, la especialista recomienda no reaccionar con la cabeza caliente o sin medir las consecuencias de lo que se diga.
Muchas veces los padres se enteran en la reunión final de entrega de notas, donde la mayoría logra guardar la compostur.
Otros esperan a llegar al carro o la casa para expresar su ira y frustración, descalificando por completo a los niños.
López considera que ambos comportamientos son errados. "Lo ideal es retomar la situación entre los dos padres y en presencia del hijo, cuando los ánimos estén calmados".
"Es importante que los padres trabajen con el colegio, que se acerquen a las profesoras, que pregunten dónde estuvieron las fallas de su hijo y que acepten los consejos de los maestros", agrega.
María Cristina de Robledo, coordinadora académica del colegio Clara Casas Morales, de Bogotá, está de acuerdo.
En su opinión, cuando una alumna pierde el año generalmente la reflexión que se le hace a los padres es que lo deben tomar como una oportunidad de mejorar.
López explica que generalmente en el colegio tienen clara la situación del estudiante y poseen información valiosa para los padres acerca de sus hábitos de estudio, sus habilidades, sus carencias, sus gustos y aquellas áreas en las que debe mejorar.
Una vez los padres obtienen esa información deben evaluarla, analizarla y tomar decisiones.
No deben olvidar que no toda la responsabilidad es del estudiante y que, por lo general, tras un fracaso escolar hay alguna situación familiar que está incomodando al joven.
"Perder el año me sirvió mucho -reconoce Rafael Bueno-. Mis papás aceptaron cambiarme y ya en otro lado todo fue diferente".
Hoy no se siente solo. Hace mes y medio aprovechó su 'adicción' a la página web Facebook para crear el grupo 'Yo también tuve matrícula condicional o perdí algún año', que hoy tiene 320 miembros. Y casi todos recuerdan su amarga experiencia con hilaridad.
Resuelva el lío sin escándalo
Comparta sus preocupaciones con el colegio. No solo evalúe el resultado del estudiante con las calificaciones.
Identifique de manera detallada las dificultades. Los niños deben saber puntualmente en qué fallaron.
Hable con el niño. Pregúntele qué piensa y cómo cree que se podrían solucionar las dificultades. Aún los más pequeños tienen una idea sobre lo que pasa.
Los castigos, los insultos y las descalificaciones son inservibles y hacen que el niño se atasque más en la dificultad.
No haga tanto énfasis en las dificultades. Concentre sus esfuerzos en buscar la raíz del problema y plantear estrategias constructivas.
TATIANA MUNÉVAR B.
SUBEDITORA DE VIDA DE HOY

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25 Noviembre 2007

GRANADA
El primer instituto con más escolares extranjeros casi no presenta fracaso escolar
El 60% del alumnado del IES Veleta procede de 16 países distintos, y el resto, de la zona más deprimida del barrio del Zaidín, así como de centros de acogida El 85% logra acabar con un título de graduado en Secundaria y el absentismo escolar es nulo
El Instituto de Enseñanza Secundaria -IES- Veleta abrió sus puertas en el año 1997 en la zona más deprimida del Zaidín y sólo diez años después cuenta ya con más alumnado extranjero que español. Es el único de sus características en la capital granadina. Tiene 90 estudiantes en sus aulas procedentes de 16 nacionalidades distintas y casi el 30% no tienen el castellano como lengua materna. Este recinto es la mejor representación de una pequeña ONU integrada por chinos, rumanos, lituanos, marroquíes, rusos, senegaleses, colombianos, ecuatorianos, argentinos y españoles.

La dificultad de trabajar con chavales de perfiles tan diversos no ha impedido a los profesores de este centro educativo acabar con el absentismo escolar y lograr que el 85% del alumnado consiga el título de graduado escolar en en enseñanza Secundaria. Todo un logro a tenor de los complicados perfiles de muchos de estos adolescentes: inmigrantes procedentes de centros de acogida, alumnado rebotado de otros institutos de enseñanza Secundaria, niños patera y otros pertenecientes a familias desestructuradas, por citar algunos ejemplos. «El profesorado realiza un gran esfuerzo, pero si no tuviéramos ratios bajas no sería posible trabajar como lo hacemos», comenta el jefe de estudios, José Antonio Jiménez. Cada aula tiene una media de 18 a 20 alumnos y en total el centro dispone de 19 docentes para atender las necesidades de estos escolares.

El principal objetivo de estos profesionales de la enseñanza, señalados por su buen hacer en distintos foros educativos de Andalucía y de otras comunidades autónomas del país, es «aportar siempre una solución a las necesidades de estos escolares»; el abandono o la vuelta a la calle es «nuestro fracaso». De momento, «le ganamos la batalla gracias al esfuerzo de todos», subraya Jiménez.

La media de fracaso escolar en Andalucía se eleva al 36% de estudiantes que abandonan sus estudios antes de graduarse en enseñanza Secundaria. En este centro, pese a duplicar y triplicar las dificultades sociales de su alumnado se logra que casi nueve de cada diez acaben con su título. Y lo mejor: «la mayoría continúan sus estudios cuando salen de aquí, bien hacia la Universidad y la Formación profesional».

Las claves del éxito: «ratios bajas, atención muy individualizada, no dar ningún caso por perdido, la flexibilidad de los grupos y la voluntad de los profesionales que aquí trabajan por no dar ningún caso por perdido».

Los resultados: «comprobar cómo gracias a un dilatado esfuerzo profesional el alumnado mejora su integración, gana mucha autoestima y se convierte en un ciudadano responsable que se siente útil en esta sociedad». José Antonio Jiménez considera que «todos ganamos ayudando a estos chavales a progresar».

jrvillalba@ideal.es

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25 Noviembre 2007

Los niños catalanes apenas repiten en primaria pero lo pagan en la ESO

  1. Un informe revela que Catalunya está a la cabeza en éxito escolar a los 12 años y a la cola a los 16

  2. La cifra de jóvenes sin bachillerato ni Formación Profesional ha ido en aumento desde el 2000
JORDI CASABELLA
BARCELONA

Los institutos catalanes registran la tasa de graduados en ESO (12-16 años) más pobre de toda España. Sorprendentemente, las escuelas públicas de primaria (6-12 años) tienen la tasa de éxito española más alta: solo 1,5 de cada 100 alumnos del último curso, sexto, repite. ¿Qué ocurre entre los 12 y los 16 años para que se produzca semejante altibajo? Un informe de la Fundació Jaume Bofill presentado ayer sugiere que parte del fracaso de la ESO es atribuible a la Primaria, donde parte del alumnado promociona de forma automática sin disponer del nivel de conocimientos que se tiene por exigible.
Los últimos datos del Ministerio de Educación correspondientes al curso 2003-2004 atestiguan que 39 de cada 100 alumnos que ese año cursaron cuarto de ESO en el sistema público catalán (en la privada son 19 de cada 100) no lograron obtener el certificado que acredita que se ha superado la escolarización obligatoria. La tasa de graduación (61,1%) se sitúa a la cola de España, donde 12 comunidades registran tasas de éxito en los institutos públicos por encima del 70%.
El panorama es radicalmente opuesto al de las escuelas catalanas infantiles y de primaria, donde todo parece marchar viento en popa. El porcentaje de repetidores de sexto en el año 2004-2005 se limitaba al 1,5% de los matriculados, cuando en 11 comunidades se situaba por encima del 6%. Ese mismo año, en cuarto de ESO repetía casi el 19% de los matriculados en los institutos catalanes, mientras que la media espa-
ñola no llegaba al 15%.
Para el catedrático de la UAB Ferran Ferrer, coordinador junto a Bernat Albaigés del informe, los datos reflejan que "los niños en primaria promocionan por norma de un curso a otro y después el fracaso acumulado aflora en Secundaria".

ADVERTENCIA DE LA INSPECCIÓN
La situación que describe el trabajo de la Fundació Jaume Bofill viene perpetuándose desde algún tiempo. Un informe de los servicios de Inspección de la Conselleria d'Educació del curso académico 2001-2002, publicado por este periódico el 3 de junio del 2004, ya advertía de que únicamente el 79% de los niños de sexto de primaria obtuvo de su maestro, al finalizar el curso, la calificación "progresa adecuadamente" que dejaba expedito su paso a la ESO. No obstante, el 98,1% de los matriculados accedió a la etapa superior y únicamente el 1,9% repitió.
El trabajo coordinado por Ferrer y Albaigés relaciona los bajos índices de graduación en la ESO con "el abandono prematuro de los estudios por parte de los jóvenes", un aspecto en el que España, y en particular Catalunya, ostenta una pésima posición en el contexto europeo, solo por delante de Portugal y Malta.
La evolución que ha seguido este indicador en los últimos años alimenta el pesimismo. En 1995, en España, el 34,5% de los jóvenes de entre 18 y 24 años no tenían estudios secundarios más allá de los obligatorios, o sea, no habían completado ni el bachillerato ni Formación Profesional. Diez años después, el porcentaje se había reducido hasta el 30,8%. Por contra, en Catalunya, el recorrido que una década ha experimentado ese indicador ha sido negativo: del 33,3% al 34,1%, con el agravante de que en el 2000 se logró reducir al 29,7%.

MERCADO LABORAL
El director de la fundación, Jordi Sánchez, atribuyó lo sucedido a diferentes razones, entre las que destacó la existencia de un potente "mercado laboral no cualificado que resulta atractivo" para un sector de la población juvenil. El porcentaje de ocupación cualificada en Catalunya es inferior a la media española y "claramente inferior a las comunidades autónomas más potentes económicamente, como son Madrid, País Vasco y Navarra", recoge el estudio. En las tres comunidades el abandono prematuro de los estudios está muy por debajo del índice de Catalunya, especialmente en las dos últimas.
El informe se refiere, igualmente, al gasto público que se dedica a educación en Catalunya, que sigue presentando "uno de los niveles más bajos del Estado español y de la Unión Europea". A pesar de reconocer que el gasto "tiende a incrementarse", sus efectos todavía son poco perceptibles por culpa de "una falta de inversión sostenida en el tiempo", precisó Sánchez, que hizo un símil con lo sucedido con "los socavones ferroviarios". Mientras que en España se invirtieron 3.946 euros por estudiante no universitario en el año 2005, en Catalunya solo fueron 3.543.

Artículo disponible en la página:
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idtipusrecurs_PK=7&idnoticia_PK=460817

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